En un día cualquiera, un día que empieza totalmente común, como cualquier otro, que no tiene ni sobresaltos ni nada importante que destacar me di cuenta de algo bastante importante... En realidad me cuestiono y me pregunte a mi misma:
¿ Vale la pena callar lo que esta a la vista de todo el mundo?
Para ser más clara, diría que es necesaria cierta actitud para poder sacar a la luz lo que se temía decir. Hay que poner la cara a las cacheteadas, a las palabras hirientes y a la misma angustia de ver a la otra persona sufrir por la pura verdad.
No se puede engañar, no se debe ocultar nada, no se merece no saber y menos ser ignorada.
Las disculpas te las dí y no me interesa si fueron aceptadas o no. Mi parte estuvo y creo que muy bien. Ahora esta solamente en vos ver que haces con todo lo que pasó.
Me canse de ser la nena buena de mamá, ya lo fui por muchos años y el mismo papel a veces aburre. No necesito cambiar nada de mi personalidad respectivamente, pero si hay algo fundamental que descubrí: La actitud frente a determinadas situaciones, nos definen.
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